Published On: Fri, Jan 5th, 2018

Evangelio del día 05/01/18 – Los ángeles defienden el gran misterio de Dios

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Evangelio según San Juan 1,43-51
Verán cosas más grandes: En aquel tiempo, Jesús resolvió partir hacia Galilea. Encontró a Felipe y le dijo: “Sígueme”. Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encontró a Natanael y le dijo: “Hemos hallado a aquel de quien se habla en la Ley de Moisés y en los Profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret”. Natanael le preguntó: “¿Acaso puede salir algo bueno de Nazaret?” “Ven y verás”, le dijo Felipe. Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: “Este es un verdadero israelita, en quien no hay engaño”. “¿De dónde me conoces?”, le preguntó Natanael. Jesús le respondió: “Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera”. Natanael le respondió: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel”. Jesús continuó: “Porque te dije: “Te vi debajo de la higuera”, crees. Verás cosas más grandes todavía”. Y agregó: “Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco
A Natanael que se asombraba, Jesús le dice:

“Pero, has de ver cosas mayores. Verás el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del Hombre”.

Y toma la imagen de la escalinata de Jacob: Jesús está en el centro de la gloria, Jesús es la gloria del Padre. Una gloria que es promesa en Daniel, es promesa en Jesús. Pero también es promesa hecha en la eternidad.

En el Libro del Apocalipsis (12,7-12), se habla de gloria, pero como una lucha… Es la lucha entre el demonio y Dios.

Pero esta lucha tiene lugar después de que Satanás buscara destruir a la mujer que está a punto de dar a luz al hijo. Porque Satanás siempre busca destruir al hombre: ese hombre que Daniel veía ahí, en gloria, y que Jesús decía a Natanael que vendría en gloria.

Desde el inicio la Biblia nos habla de esto: esta seducción para destruir de Satanás. Quizás por envidia… Esa inteligencia tan grande del ángel no podía soportar en sus hombros esta humillación, que una creatura inferior fuera hecha superior; y buscaba destruirla.

La tarea del pueblo de Dios es custodiar en sí mismo al hombre: el hombre Jesús. Custodiarlo, porque es el hombre que da vida a todos los hombres, a toda la humanidad.

Y por su parte, los ángeles luchan para que venza al hombre. Así, el hombre, el Hijo de Dios, Jesús y el hombre, la humanidad, todos nosotros, lucha contra todas estas cosas que Satanás hace para destruirlo.

[...] Satanás es astuto: lo dice la primera página del Génesis. Es astuto, presenta las cosas como si fueran buenas. Pero su intención es la destrucción.

Ante esta obra de Satanás los ángeles nos defienden: defienden al hombre y defienden al hombre-Dios, al hombre superior, Jesucristo, que es la perfección de la humanidad, el más perfecto.

Es por eso que la Iglesia honra a los ángeles, porque son ellos los que estarán en la gloria de Dios – están en la gloria de Dios – porque defienden el gran misterio escondido de Dios, es decir, que el Verbo vino en la carne…

He aquí por qué la lucha es una realidad cotidiana en la vida cristiana, en nuestro corazón, en nuestra vida, en nuestra familia, en nuestro pueblo, en nuestras iglesias.

De modo que si no se lucha, seremos derrotados. Pero el Señor dio esta tarea de luchar y vencer principalmente a los ángeles (Homilía en Santa Marta, 29 de septiembre de 2014)

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