Published On: Tue, Jun 5th, 2018

Estados Unidos quiere la verdad sobre la masacre de Tiananmen

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PEKIN (ANSA) – El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, invitó con una dura declaración a las autoridades de China a hacer público la cifra de muertos, detenidos o desaparecidos en la plaza Tiananmen, a 29 años de la brutal represión estudiantil.

Entre las rígidas medidas de seguridad de Pekín y en el país, el pedido de las madres de la plaza de Tiananmen y la marcha en Victoria Park de Hong Kong, el nuevo aniversario de la masacre no se hubiera alejado mucho de la normalización asumida por las autoridades chinas a una de las páginas más oscuras de la historia reciente.
En la noche del 3 al 4 de junio de 1989, las tropas del Ejército de Liberación Popular irrumpieron en la plaza Tiananmen y activaron la “normalización” de la protesta de los estudiantes, reprimiéndola con la sangre de muchos aplastados por los tanques. A 29 años de la represión de las “manifestaciones pacíficas en y los alrededores de la plaza Tiananmen, nosotros recordamos las pérdidas trágicas de vidas inocentes”, como escribió Liu Xiaobo en el discurso por el Premio Nobel por la Paz 2010, leído en ausencia, “los fantasmas del 4 de junio no están todavía sepultados”, destacó Pompeo.

El secretario de Estado de Donald Trump pidió el compromiso para liberar “a aquellos que fueron encarcelados por haber tratado de mantener vivo el recuerdo” y de “poner fin a las continuas molestias de los participantes a la manifestación y a sus familias”.

China, a través del ministerio de Exteriores, manifestó su irritación anunciando una protesta formal, dijo la vocera Hua Chunying. La decisión de Pompeo cae dentro de las tensiones comerciales entre los dos países y los observadores remarcaron que el tema de los derechos humanos no fue minimamente abordado durante la visita de octubre a suelo chino por el presidente Trump.

Las “madres de la plaza Tiananmen”, el grupo de mujeres que perdieron a sus hijos en los enfrentamientos, escribieron una carta abierta al presidente Xi Jinping, firmada por 128 personas, recordando que “la tragedia se hizo historia, pero la catástrofe no llegó todavía a su conclusión”.

Ninguno de los gobiernos sucesivos “expresó una palabra de disculpas, como si la masacre que conmocionó al mundo nunca fuera sucedido”, afirmaron. El grupo renovó el reclamo de volver a examinar los hechos sobre la base de tres líneas guías: “verdad, compensación y responsabilidad”.

Según la prensa de Hong Kong, a pocas “mamás” se les concedió ir al cementerio público de Wan’an, a 15 kilómetros al oeste de Pekín, para honrar a los difuntos en medio de fuertes controles. El gobierno siempre negó violaciones en Tiananmen, primero describiendo el hecho como “un motín antirrevolucionario”, luego como “desórdenes políticos” resueltos que no necesitan de atención posterior.

Las víctimas fueron estimadas oficialmente en pocos cientos, mientras los activistas temen un número superior a los miles. Si China admitiera la naturaleza violenta, la tragedia “podría transformarse en la fundación de libertad y democracia”, escribió en Facebook la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, bajo la presión de Xi Jinping para que la isla rebelde vuelva al control de la madrepatria.

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