Published On: Sat, Jul 7th, 2018

El entrenador de los chicos atrapados pidió disculpas a todos los padres

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En la ciudad de Tailandia de Chiang Rai, un grupo de chicos y su entrenador de fútbol de 25 años visitaron el 23 de junio la cueva Tham Luang Nang Non, en el norte de Tailandia. Debido a las fuertes lluvias y la posterior inundación, quedaron atrapados en su interior. Hasta el pasado lunes, nadie sabía nada de los niños y su entrenador, hasta que un grupo de buzos británicos encontró al equipo de fútbol de doce chicos, de entre 11 y 16 años, atrapados en la cueva junto a su profesor, de 25 años, Ekkapol Chantawong.

Desde ese entonces, se inició un megaoperativo de rescate que peligra por los grandes obstáculos con los que se encuentran los socorristas para lograr el objetivo. El jefe de los comandos de la marina, Apakorn Yookongkaew, manifestó: “En un principio pensábamos que los niños podrían quedarse durante mucho tiempo. Pero la situación ha cambiado y ahora nos queda un tiempo limitado”.
Sumado a esto, un exbuzo de la Marina tailandesa murió durante una operación de abastecimiento en la cueva, había ido a entregar una reserva de oxígeno pero, a su vuelta, no tuvo suficiente oxígeno para él, y se desvaneció. Su compañero intentó ayudarlo, pero fue demasiado tarde. Cabe destacar que el tramo de buceo para llegar hasta la cueva y luego salir hasta la superficie es de once horas, para un buzo experimentado.

Por ahora, los socorristas dicen que prefieren esperar a que baje el agua y suministrarles víveres durante semanas dado que esto permitiría a los niños salir a pie por la galería, con una parte mínima de tramos submarinos que se debería recorrer con máscaras. Esta es la opción que más convence a los socorristas, que pusieron en marcha un sistema de bombeo, asistidos por ingenieros japoneses, que ya ha sacado de la cueva de 10 km. de largo: el equivalente a más de 50 piscinas olímpicas.

Por su parte, según las comunicaciones establecidas con los chicos, se encuentran tranquilos, y han enviado cartas esperanzadoras a sus familias, para que no se preocupen. El entrenador, sintiéndose responsable, envió un mensaje arrepentido: “Pido perdón a todos los padres”, expresó.

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