Published On: Sat, Jul 7th, 2018

Evangelio del día 07-07-18 Jesús nos trae la novedad, el amor, la libertad y la alegría

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Evangelio según San Mateo 9,14-17
A vino nuevo, odres nuevos: “En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan y le dijeron a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacemos nosotros y los fariseos?» Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos? Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán. Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido y la rotura se hace más grande. Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque los odres revientan, el vino se derrama y los odres se pierden. ¡No, el vino nuevo se pone en odres nuevos, y así ambos se conservan!” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco
Jesús dice: “El vino nuevo debe echarse en odres nuevos”. Por lo tanto, “a vino nuevo, odres nuevos”. Aquí está la novedad del Evangelio. Por lo demás, ¿qué nos trae el Evangelio? Alegría y novedad.

Los doctores de la Ley estaban encerrados en sus preceptos, en sus prescripciones. Hasta tal punto que san Pablo, hablando de ellos, nos dice que antes que llegara la fe, es decir, Jesús, todos nosotros estábamos custodiados como prisioneros bajo la ley.

Pero esta ley no era mala: “custodiados pero prisioneros, en espera de que llegara la fe”. Precisamente, la fe que se revelaría en Jesús mismo.

El pueblo tenía la ley que le había dado Moisés. Y también costumbres y pequeñas leyes que habían codificado los doctores, los teólogos.

Por eso la Ley los custodiaba, pero como prisioneros. Y ellos estaban a la espera de la libertad, de la libertad definitiva que Dios daría a su pueblo con su Hijo.

También san Pablo nos dice que cuando llegó la plenitud de los tiempos, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar.

Y la novedad del Evangelio es esta: es para rescatar de la Ley. Algunos de ustedes puede decirme: “pero padre, ¿los cristianos no tienen ley?” Sí, Jesús dijo: no vengo a abolir la Ley, sino a darle plenitud.

Y la plenitud de la Ley, por ejemplo, son las bienaventuranzas, la ley del amor, el amor total, como Él, Jesús, nos amó.

[...] “A vino nuevo, odres nuevos”. Por eso la Iglesia nos pide a todos nosotros algunos cambios. Nos pide que dejemos de lado las estructuras anticuadas: ¡no sirven! Y que tomemos odres nuevos, los del Evangelio.

No se puede comprender, por ejemplo, la mentalidad de estos doctores de la Ley, de estos teólogos fariseos, con el espíritu del Evangelio. Son cosas diversas.

En efecto, el estilo del Evangelio es un estilo diverso, que da plenitud a la ley, pero de un modo nuevo: es el vino nuevo en odres nuevos.

A la pregunta de esos fariseos y escribas, Jesús responde:

“No podemos ayunar como ustedes mientras estamos de fiesta. Días vendrán en que les será arrebatado el esposo”.

Y al decir esto, pensaba en su Pasión, pensaba en el tiempo de la pasión de tantos cristianos, incluso de nuestras pasiones, en las que estará la cruz. (Homilía en Santa Marta, 05 de septiembre de 2014)

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