Published On: Fri, Oct 5th, 2018

Evangelio del día 05-10-18 Dios quiere salvarte pero a su manera, no a la tuya

Share This
Tags

Evangelio según San Lucas 10,13-16
Las lamentaciones de Jesús: En aquel tiempo, Jesús dijo: “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza. Por eso Tiro y Sidón, en el día del Juicio, serán tratadas menos rigurosamente que ustedes. Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco
El único deseo de Dios, es salvar a su pueblo, pero tan a menudo nosotros queremos hacer las reglas para nuestra propia salvación. Esta es la paradoja dramática de muchas de las historias de la Biblia que culminan en la vida de Jesús mismo.

Jesús sentía una gran tristeza al ser rechazado e ignorado por su propio pueblo. Jesús advierte a las personas de Corazín y Betsaida:

“Si las poderosas obras hechas en medio de ti se hubieran hecho en Tiro y Sidón, ellos hace tiempo se habrían convertido repentido”

Así, Jesús hace precisamente un resumen de toda la historia de la salvación: es el drama de no querer ser salvados; es el drama de no aceptar la salvación de Dios. Es como si dijéramos: “Sálvanos, Señor, pero a nuestro modo”.

Jesús mismo recuerda muchas veces cómo este pueblo rechazó a los profetas y apedreó a quienes le enviaron, porque eran incómodos. El pensamiento es siempre el mismo:

“Queremos la salvación, pero como nosotros la queremos. No como la quiere el Señor”.

Estamos ante el drama de la resistencia a ser salvados. Se trata de una herencia que todos hemos recibido, porque también en nuestro corazón está esta semilla de resistencia a ser salvados como el Señor quiere salvarnos

Jesús también habla con sus discípulos que acaban de volver de una misión. Y también a ellos les dice:

“El que los escucha a ustedes, me escucha a mí; el que los rechaza a ustedes, me rechaza a mí; y el que me rechaza, rechaza a aquel que me envió”.

Lo mismo hicieron vuestros padres con los profetas. De nuevo es el pensamiento de querer salvarnos a nuestro modo. Ciertamente, el Señor nos salva en nuestra libertad, pero no queremos salvarnos en la libertad, sino en nuestra autonomía: nosotros establecemos las reglas

[...] Este es el drama de la historia de la salvación, desde el primer momento. Es, ante todo, un drama del pueblo, porque el pueblo, por ejemplo, se rebela muchas veces en el desierto. Comoquiera que sea, con las pruebas el pueblo madura: es más maduro. Y así reconoce en Jesús a un gran profeta y también dice: Dios ha visitado a su pueblo

[...] Es un drama que también cada uno de nosotros tiene dentro: ¿Cómo quiero yo ser salvado? ¿A mi modo? ¿Al modo de una espiritualidad que es buena, que me hace bien, pero que está fija, tiene todo claro y no hay riesgo? ¿O al modo divino, es decir, siguiendo el camino de Jesús, que siempre nos sorprende, que siempre nos abre las puertas al misterio de la omnipotencia de Dios, que es la misericordia y el perdón?… (Homilía en Santa Marta, 03 de octubre de 2014)

About the Author

.