Published On: Sat, Oct 13th, 2018

Evangelio del día 13-10-18 Tener un corazón abierto para escuchar al Señor

Share This
Tags

Evangelio según San Lucas 11,27-28
El valor de la fe: En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: “¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!” Jesús le respondió: “Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican” Palabra del Señor

Reflexión del Papa Francisco
Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando:

“Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas no deben ser leídas, sino escuchadas.

Escuchar la Palabra de Dios es leer eso y decir: “¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra?”. Y nuestra vida cambia

Cada vez que nosotros hacemos esto, abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: “Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?”, esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón. Abrir el corazón a la Palabra de Dios.

Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para tratar de encontrar una equivocación, para hacerlo patinar, y para que perdiera autoridad. Pero jamás se preguntaban: “¿Qué cosa me dice Dios a mí en esta Palabra?”

Y Dios no habla sólo a todos; sí, habla a todos, pero habla a cada uno de nosotros. “El Evangelio ha sido escrito para cada uno de nosotros”.

Ciertamente, poner después en práctica lo que se ha escuchado, no es fácil, porque es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios.

Pistas concretas para hacerlo son los Mandamientos, las Bienaventuranzas. Contando siempre con la ayuda de Jesús, incluso cuando nuestro corazón escucha y hace de cuenta que no comprende. Él es misericordioso y perdona a todos, espera a todos, porque es paciente.

Jesús recibe a todos, también a aquellos que van a escuchar la Palabra de Dios y que después lo traicionan. Pensemos en Judas: “Amigo”, le dice, en aquel momento en que Judas lo traiciona.

El Señor siempre siembra su Palabra, sólo pide un corazón abierto para escucharla y buena voluntad para ponerla en práctica. Por esto que la oración de hoy sea la del Salmo: “Guíame Señor por la senda de tus mandamientos”, es decir por la senda de tu Palabra, y para que yo aprenda con tu guía a ponerla en práctica. (Homilía en Santa Marta, 23 de septiembre de 2013)

About the Author

.