Published On: Sun, Feb 9th, 2020

Evangelio de hoy 10-02-20 – Jesús se acerca tus heridas y te sana

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Evangelio de hoy – Marcos 6,53-56

Meditación del Evangelio de hoy – (Todos quedaban curados al tocarlo): “En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminaron la travesía del lago y tocaron tierra en Genesaret. Apenas bajaron de la barca, la gente los reconoció, y de toda aquella región acudían a Él, a cualquier parte dónde sabían que se encontraba, y le llevaban en camilla a los enfermos. A donde quiera que llegaba, en los poblados, ciudades o caseríos, la gente le ponía a sus enfermos en la calle y le rogaba que por lo menos los dejara tocar la punta de su manto; y cuantos lo tocaban, quedaban curados”. Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco del Evangelio de hoy.

Sobre el Evangelio de hoy, una palabra que nos ayudará a entrar en el misterio de Dios, es cercanía. Un hombre ha cometido un pecado, un hombre nos ha salvado. ¡Es el Dios cercano! Y cerca de nosotros, de nuestra historia.

Desde el primer momento, cuando eligió a nuestro Padre Abraham, ha caminado con su pueblo. Y esto se ve también con Jesús que hace un trabajo de artesano, de obrero.

A mí, la imagen que me viene es la del enfermero, de la enfermera en un hospital: cura las heridas una a una, pero con sus manos. Dios se implica, se mete en nuestras miserias, se acerca a nuestras llagas y las cura con sus manos, y para tener manos se ha hecho hombre.

Es un trabajo personal de Jesús. Un hombre ha cometido el pecado, un hombre viene a curarlo. Cercanía.

Dios no nos salva sólo por un decreto, una ley; nos salva con ternura, nos salva con caricias, nos salva con su vida, por nosotros.

Otra palabra es abundancia. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. Cada uno de nosotros conoce sus miserias, las conoce bien. ¡Y abundan! Pero el desafío de Dios es vencer esto, curar las llagas como ha hecho Jesús. Es más: “hacer ese regalo sobreabundante de su amor, de su gracia”. Y así se comprende esa predilección de Jesús por los pecadores.

En el corazón de esta gente abundaba el pecado. Pero Él iba hacia ellos con esa sobreabundancia de gracia y de amor. La gracia de Dios siempre vence, porque es Él mismo quien se entrega, quien se acerca, quien nos acaricia, quien nos cura… (Homilía en Santa Marta, 22 de octubre de 2013)

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