Celebración de hoy
Oración para el Lunes Santo: ¿Con qué perfume adoras a Dios?

Con la oración del Lunes Santo acércate a los pies de Jesús: Dios nos recibe por muy pecadores que seamos y nos consuela con su gran amor y misericordia
Coronilla a la Misericordia

Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Lunes y Consagración
Lecturas del día
Maria, hoy nos situamos en Betania, seis días antes de la Pascua, y María, en un gesto de veneración, unge los pies del Maestro con un perfume muy costoso.
Presta atención a las lecturas de hoy.
Otras celebraciones:

Santa Liduvina: Patrona contra enfermedades crónicas y dolencias
Santa Liduvina fue una virgen que soportó con paciencia el dolor de sus enfermedades, le aparece una Hostia Brillante confirmando la voluntad de Dios
Isaías 42,1-7.
He aquí mi siervo, a quien sostengo, mi elegido, en quien me complazco, sobre quien he puesto mi Espíritu; él hará justicia a las naciones, sin gritar, sin vociferar, sin hacer oír su voz en la calle. No quebrará la caña cascada, ni apagará el pábilo encendido, hasta que establezca la justicia en la tierra; las costas esperarán su enseñanza.
Así dice Dios, el Señor, que creó los cielos y los extendió, que extiende la tierra con sus cultivos, que da aliento a sus habitantes y espíritu a los que caminan sobre ella: Yo, el Señor, te he llamado para la victoria de la justicia, te he agarrado de la mano; te he formado y te he puesto como alianza de los pueblos, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques del encierro a los presos y de la mazmorra a los que viven en tinieblas.
Salmo 27(26):
El Señor es mi luz y mi salvación. (R)
El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién he de temer? El Señor es el refugio de mi vida; ¿de quién debo tener miedo? /R.
Cuando los malhechores vienen contra mí para devorar mi carne, mis enemigos y mis mismos enemigos tropiezan y caen. /R.
Aunque un ejército acampe contra mí, mi corazón no temerá; aunque se me haga la guerra, aun entonces confiaré. /R.
Creo que veré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor con valentía; sé valiente y espera en el Señor. /R.
Juan 12,1-11.
Seis días antes de la Pascua, fue Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien había resucitado de entre los muertos. Allí le ofrecieron una cena: Marta servía y Lázaro era uno de los que estaban con él en la mesa. María tomó una libra de perfume de nardo, auténtico y costoso, le ungió a Jesús los pies y se los enjugó con su cabellera. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume. Entonces Judas Iscariote, uno de sus discípulos, el que lo iba a entregar a Jesús, exclamó: «¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?» Esto lo dijo no porque le importasen los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía a su cargo la bolsa, robaba lo que echaban en ella. Entonces dijo Jesús: «Déjala: Esto lo tenía guardado para el día de mi sepultura; porque a los pobres los tendrán siembre con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán».
Mientras tanto la multitud de judíos se enteró de que Jesús estaba allí, acudió, no solo por Jesús, sino también para ver a Lázaro, al que había resucitado de entre los muertos. Los sumos sacerdotes deliberaban para matar a Lázaro, porque a causa de él, muchos judíos se separaban y creían en Jesús. Palabra del Señor.
