Evangelio de hoy – Pildorasdefe.net
Viernes, 14 de febrero, 2025
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Oración de preparación
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Celebración de hoy
San Valentín. Patrono de los enamorados y de los matrimonios

San Valentín fue un sacerdote que arriesgaba su vida para casar a escondidas a las parejas: es el patrono de los enamorados y de los matrimonios
Coronilla a la Misericordia

Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Viernes y Consagración
Lecturas del día
Maria, hoy observamos el relato de la curación del sordomudo. Este es un testimonio conmovedor del poder sanador de nuestro Señor. Jesús toma al hombre aparte, le toca los oídos y la lengua, y pronuncia la palabra «Effetá» («Ábrete»). Este gesto íntimo revela que Dios se acerca a cada persona de manera única, reconociendo sus heridas y restaurando su dignidad.
Presta atención a las lecturas de hoy.
Génesis 3,1-8.
La serpiente era el más astuto de todos los animales del campo que el Señor Dios había hecho, y dijo a la mujer: «¿Así que Dios les ordenó que no comieran de ningún árbol del jardín?». La mujer le respondió: «Podemos comer los frutos de todos los árboles del jardín. Pero respecto del árbol que está en medio del jardín, Dios nos ha dicho: «No coman de él ni lo toquen, porque de lo contrario quedarán sujetos a la muerte». La serpiente dijo a la mujer: «No, no morirán. Dios sabe muy bien que cuando ustedes coman de ese árbol, se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal». Cuando la mujer vio que el árbol era apetitoso para comer, agradable a la vista y deseable para adquirir discernimiento, tomó de su fruto y comió; luego se lo dio a su marido, que estaba con ella, y él también comió. Entonces se abrieron los ojos de los dos y descubrieron que estaban desnudos. Por eso se hicieron unos taparrabos, entretejiendo hojas de higuera. Al oír la voz del Señor Dios que se paseaba por el jardín, a la hora en que sopla la brisa, se ocultaron de él, entre los árboles del jardín.
Salmo 32(31):
Bienaventurados aquellos cuyos pecados son perdonados. (R).
Bienaventurado aquel cuya culpa es quitada, cuyo pecado es cubierto. Bienaventurado el hombre a quien el Señor no imputa culpa, en cuyo espíritu no hay engaño. /R.
Entonces te reconocí mi pecado, no cubrí mi culpa. Dije: «Confieso mis faltas al Señor», y tú quitaste la culpa de mi pecado. /R.
Por esto te rogará todo hombre fiel en tiempo de angustia. Aunque se desborden las aguas profundas, no lo alcanzarán. /R.
Tú eres mi refugio; de la angustia me preservarás; con alegres gritos de libertad me rodearás. /R.
Marcos 7,31-37.
En aquel tiempo, cuando Jesús volvía de la región de Tiro, pasó por Sidón y fue hacia el mar de Galilea, atravesando el territorio de la Decápolis. Entonces le presentaron a un sordomudo y le pidieron que le impusiera las manos. Jesús lo separó de la multitud y, llevándolo aparte, le puso los dedos en las orejas y con su saliva le tocó la lengua. Después, levantando los ojos al cielo, suspiró y le dijo: «Efatá», que significa: «Ábrete». Y en seguida se abrieron sus oídos, se le soltó la lengua y comenzó a hablar normalmente. Jesús les mandó insistentemente que no dijeran nada a nadie, pero cuanto más insistía, ellos más lo proclamaban y, en el colmo de la admiración, decían: «Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos». Palabra del Señor.
