Evangelio de hoy 15 de febrero, 2025

Celebración de hoy

San Claudio: Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús

San Claudio: Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús

San Claudio de la Colombiere fue el director espiritual de Santa Margarita María Alacoque, dedicó su vida en propagar la devoción del Corazón de Jesús

Coronilla a la Misericordia

 Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Sábado y Consagración

Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Sábado y Consagración

Honramos a la Virgen María e imploramos su maternal compañía para que nos auxilie en la dificultad. Oramos por tus intenciones

Lecturas del día

Maria, hoy observamos que Jesús obra el milagro de la multiplicación de los panes para alimentar a unos cuatro mil hombres, sin contar mujeres y niños. Este evento, ocurrido en un contexto de necesidad tras tres días de ministerio, nos muestra de forma conmovedora el inmenso poder y la generosidad del Señor.

Presta atención a las lecturas de hoy.

Génesis 3,9-24.

El Señor Dios llamó al hombre y le dijo: «¿Dónde estás?». «Oí tus pasos por el jardín», respondió él, «y tuve miedo porque estaba desnudo. Por eso me escondí». Él replicó: «¿Y quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso has comido del árbol que yo te prohibí?». El hombre respondió: «La mujer que pusiste a mi lado me dio el fruto y yo comí de él». El Señor Dios dijo a la mujer: «¿Cómo hiciste semejante cosa?». La mujer respondió: «La serpiente me sedujo y comí». Y el Señor Dios dijo a la serpiente: «Por haber hecho esto, maldita seas entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre, y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y el suyo. Él te aplastará la cabeza y tú le acecharás el talón.» Y el Señor Dios dijo a la mujer: «Multiplicaré los sufrimientos de tus embarazos; darás a luz a tus hijos con dolor. Sentirás atracción por tu marido, y él te dominará.» Y dijo al hombre: «Porque hiciste caso a tu mujer y comiste del árbol que yo te prohibí, maldito sea el suelo por tu culpa. Con fatiga sacarás de él tu alimento todos los días de tu vida. Él te producirá cardos y espinas y comerás la hierba del campo. Ganarás el pan con el sudor de tu frente, hasta que vuelvas a la tierra, de donde fuiste sacado. ¡Porque eres polvo y al polvo volverás!.»

El hombre dio a su mujer el nombre de Eva, por ser ella la madre de todos los vivientes. El Señor Dios hizo al hombre y a su mujer unas túnicas de pieles y los vistió. Después el Señor Dios dijo: «El hombre ha llegado a ser como uno de nosotros en el conocimiento del bien y del mal. No vaya a ser que ahora extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre». Entonces expulsó al hombre del jardín del Edén, para que trabajara la tierra de la que había sido sacado. Y después de expulsar al hombre, puso al oriente del jardín de Edén a los querubines y la llama de la espada zigzagueante, para custodiar el acceso al árbol de la vida.

Salmo 90(89):

En todos los tiempos, Señor, has sido nuestro refugio. (R).

Antes de que nacieran los montes, la tierra y el mundo, desde la eternidad y hasta la eternidad, tú eres Dios. /R.

Vuelves al hombre al polvo, diciendo: «Volved, hijos de los hombres». Porque mil años a tus ojos son como ayer, ya pasado, o como una vigilia de la noche. /R.

Tú acabas con ellos mientras duermen; a la mañana siguiente son como la hierba cambiante, que al amanecer brota de nuevo, pero al atardecer se marchita y se marchita. /R.

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que adquiramos sabiduría de corazón. ¡Vuelve, Señor! ¿Hasta cuándo? Ten piedad de tus siervos. /R.

Marcos 8,1-10.

En aquel tiempo, volvió a reunirse una gran multitud, y como no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: «Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. Si los mando en ayunas a sus casas, van a desfallecer en el camino, y algunos han venido de lejos». Los discípulos le preguntaron: «¿Cómo se podría conseguir pan en este lugar desierto para darles de comer?». Él les dijo: «¿Cuántos panes tienen ustedes?». Ellos respondieron: «Siete». Entonces él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo, después tomó los siete panes, dio gracias, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. Ellos los repartieron entre la multitud. Tenían, además, unos cuantos pescados pequeños, y después de pronunciar la bendición sobre ellos, mandó que también los repartieran. Comieron hasta saciarse y todavía se recogieron siete canastas con lo que había sobrado. Eran unas cuatro mil personas. Luego Jesús los despidió. En seguida subió a la barca con sus discípulos y fue a la región de Dalmanuta. Palabra del Señor.

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