Evangelio de hoy 19 de febrero, 2025

Evangelio de hoy – Pildorasdefe.net
Miércoles, 19 de febrero, 2025

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Celebración de hoy

Álvaro de Córdoba. Precursor de la devoción del Vía Crucis

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Álvaro de Córdoba fue un sacerdote predicador que se hizo célebre por contemplar la Pasión del Señor: Es el precursor de la devoción del Vía Crucis

Coronilla a la Misericordia

 Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Miércoles y Consagración

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Nos encomendamos a la protección y cuidado paternal de San José, protector de toda la Iglesia. Oramos por tus intenciones

Lecturas del día

Maria, nos presenta el relato de la curación del ciego de Betsaida como un símbolo poderoso del proceso de transformación espiritual que Jesús obra en quienes se abren a Su gracia.

Presta atención a las lecturas de hoy.

Génesis 8,6-13.20-22.

Al cabo de cuarenta días, Noé abrió la ventana que había hecho en el arca, y soltó un cuervo, el cual revoloteó, yendo y viniendo hasta que la tierra estuvo seca. Después soltó una paloma, para ver si las aguas ya habían bajado. Pero la paloma no pudo encontrar un lugar donde apoyarse, y regresó al arca porque el agua aún cubría toda la tierra. Noé extendió su mano, la tomó y la introdujo con él en el arca. Luego esperó siete días más, y volvió a soltar la paloma fuera del arca. Esta regresó al atardecer, trayendo en su pico una rama verde de olivo. Así supo Noé que las aguas habían terminado de bajar. Esperó otros siete días y la soltó nuevamente. Pero esta vez la paloma no volvió. La tierra comenzó a secarse en el año seiscientos uno de la vida de Noé, el primer día del mes. Noé retiró el techo del arca, y vio que la tierra se estaba secando.

Luego Noé levantó un altar al Señor, y tomando animales puros y pájaros puros de todas clases, ofreció holocaustos sobre el altar. Cuando el Señor aspiró el aroma agradable, se dijo a sí mismo: «Nunca más volveré a maldecir el suelo por causa del hombre, porque los designios del corazón humano son malos desde su juventud; ni tampoco volveré a castigar a todos los seres vivientes, como acabo de hacerlo. De ahora en adelante, mientras dure la tierra, no cesarán la siembra y la cosecha, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche».

Salmo 116(115):

A ti, Señor, ofreceré un sacrificio de alabanza. (R).

¿Cómo corresponderé al Señor por todo el bien que me ha hecho? Tomaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. /R.

Mis votos al Señor pagaré en presencia de todo su pueblo. Preciosa es a los ojos del Señor la muerte de sus fieles. /R.

Mis votos al Señor pagaré en presencia de todo su pueblo, en los atrios de la casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén. /R.

Marcos 8,22-26.

En aquel tiempo, cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida, le trajeron a un ciego y le rogaban que lo tocara. Él tomó al ciego de la mano y lo condujo a las afueras del pueblo. Después de ponerle saliva en los ojos e imponerle las manos, Jesús le preguntó: «¿Ves algo?». El ciego, que comenzaba a ver, le respondió: «Veo hombres, como si fueran árboles que caminan». Jesús le puso nuevamente las manos sobre los ojos, y el hombre recuperó la vista. Así quedó curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a su casa, diciéndole: «Ni siquiera entres en el pueblo». Palabra del Señor.

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