Celebración de hoy
San Juan de Dios: Patrono de los enfermos y de los hospitales

San Juan de Dios es el fundador de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios. Se dedicó a ayudar a necesitados y enfermos: Conocido como Juan de los Enfermos
Coronilla a la Misericordia

Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Sábado y Consagración
Lecturas del día
Maria, hoy nos presenta la llamada de Leví (Mateo), un recaudador de impuestos que, al escuchar la invitación de Jesús, deja todo y lo sigue. Este pasaje nos muestra el poder transformador del amor de Cristo, que no mira las apariencias ni los prejuicios humanos, sino que llama a cada persona a una vida nueva.
Presta atención a las lecturas de hoy.
Isaías 58,9b-14.
Así dice el Señor, tu Dios: Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si ofreces tu pan al hambriento y sacias al que vive en la penuria, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía. El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan. Reconstruirás las ruinas antiguas, restaurarás los cimientos seculares, y te llamarán «Reparador de brechas», «Restaurador de moradas en ruinas». Si dejas de pisotear el sábado, de hacer tus negocios en mi día santo; si llamas al sábado «Delicioso» y al día santo del Señor «Honorable»; si lo honras absteniéndote de traficar, de entregarte a tus negocios y de hablar ociosamente, entonces te deleitarás en el Señor; yo te haré cabalgar sobre las alturas del país y te alimentaré con la herencia de tu padre Jacob, porque ha hablado la boca del Señor.
Salmo 86(85):
Enséñame tu camino, Señor, para que camine en tu verdad. (R)
Inclina, Señor, tu oído; respóndeme, pues estoy afligido y pobre. Guarda mi vida, pues a ti estoy consagrado; salva a tu siervo que en ti confía. Tú eres mi Dios. /R.
Ten piedad de mí, Señor, porque a ti invoco todo el día. Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, Señor, elevo mi alma. /R.
Porque tú, Señor, eres bueno y misericordioso con todos los que te invocan. Escucha, Señor, mi oración y atiende al sonido de mi súplica. /R.
Lucas 5,27-32.
En aquel tiempo, vio Jesús a un publicano, llamado Leví (Mateo), sentado en su despacho de recaudador de impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su casa un gran banquete en honor de Jesús, y estaban a la mesa, con ellos, un gran número de publicanos y otras personas. Los fariseos y los escribas criticaban por eso a los discípulos diciéndoles: «¿Por qué comen y beben con publicanos y pecadores?». Jesús les respondió: «No son los sanos los que necesitan al médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores para que se conviertan».
