Evangelio de hoy martes, 10 de junio, 2025

La celebración de hoy

Enrique de Bolzano, Laico carpintero y mendigo: Biografía



Enrique de Bolzano fue un laico que daba a los pobres todo lo que tenía y al final de su vida pedía lo necesario para vivir, compartiendo con los mendigos

Coronilla a la Misericordia

Reza ahora la
Coronilla
Jesús en ti Confío

Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Martes y Consagración

Invocamos al Ángel Custodio y le damos gracia por acompañarnos y protegernos en el peligro. Oramos por tus intenciones

Lecturas del día

Maria, hoy, Jesús revela una de las identidades más profundas de sus discípulos: «Ustedes son la luz del mundo y la sal de la tierra».

Presta atención a las lecturas de hoy.

Primera lectura: 2 Corintios 1,18-22.

Les aseguro, por la fidelidad de Dios, que nuestro lenguaje con ustedes no es hoy «sí», y mañana «no». Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, el que nosotros hemos anunciado entre ustedes, tanto Silvano y Timoteo, como yo mismo, no fue «sí» y «no», sino solamente «sí». En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su «sí» en Jesús, de manera que por él decimos: «Amén» a Dios, para gloria suya. Y es Dios el que nos reconforta en Cristo, a nosotros y a ustedes; el que nos ha ungido, el que también nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones las primicias del Espíritu.

Salmos 119(118): Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo. (R)

Tu voluntad es maravillosa, por eso la obedezco. El despliegue de tu palabra ilumina y enseña a los sencillos. /R.

Abro mi boca y suspiro mientras anhelo tus mandatos. Vuélvete y muéstrame tu misericordia, muestra justicia a tus amigos. /R.

Que mis pasos sean guiados por tu promesa de que ningún mal me domine. Haz resplandecer tu rostro sobre tu siervo y enséñame tus decretos. /R.

Evangelio: Mateo 5,13-16.

En aquellos días, Jesús dijo a sus discípulos: «Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres. Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa. Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo». Palabra del Señor.

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