La celebración de hoy
La Visitación de la Santísima Virgen María: Fiesta
Coronilla a la Misericordia
Reza ahora la
Coronilla
Jesús en ti Confío
Coronilla a la Divina Misericordia de Hoy Sábado y Consagración
Lecturas del día
Maria, hoy, se nos presenta La Visitación de la Virgen María a su prima Isabel, en la que María proclama el «Magníficat», un canto que atraviesa los siglos como expresión de alabanza a Dios.
Presta atención a las lecturas de hoy.
Primera lectura: Sofonías 3,14-18a.
¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal. Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! Él exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta. Palabra de Dios
Isaías 12: Entre vosotros está el grande y Santo de Israel. (R)
Dios es en verdad mi salvador; tengo confianza y no tengo miedo. Mi fuerza y mi valor es el Señor, y él ha sido mi salvador. Con alegría sacarás agua de la fuente de la salvación. /R.
Den gracias al Señor, aclamen su nombre; entre las naciones den a conocer sus hazañas, proclamen cuán excelso es su nombre. /R.
Cantad alabanzas al Señor por su gloriosa hazaña; que esto se sepa en toda la tierra. Grita de júbilo, ciudad de Sión, porque grande es en medio de ti el Santo de Israel. /R.
Evangelio: Lucas 1,39-56.
En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Dichosa tú por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor». María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su esclava. En adelante todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque el Todopoderoso he hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre».
María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. Palabra del Señor.
