Este 6 de junio se cumple exactamente un año del fallecimiento del padre Mamerto Menapace, la figura espiritual más emblemática que tuvo nuestra ciudad y el alma del Monasterio Santa María, donde construyó su vida, su obra y su mensaje durante más de 70 años. Nacido el 24 de enero de 1942 en Malabrigo, Santa Fe, llegó aquí con apenas 10 años y se quedó para siempre, convirtiéndose en uno de los monjes benedictinos más reconocidos y queridos de todo el país
Ordenado sacerdote en 1966 tras estudiar teología en Chile, fue abad de nuestra comunidad entre 1980 y 1992, y luego asumió responsabilidades internacionales como Abad Presidente de la Congregación Benedictina del Cono Sur, que reúne casas religiosas de Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay . Pero más allá de los cargos, su grandeza estuvo en su forma única de enseñar: mezclaba la fe con relatos camperos, el humor criollo, la sabiduría del campo y metáforas sencillas que cualquiera podía entender
Autor de más de 40 libros traducidos a varios idiomas, ganador del Premio Konex en Literatura Infantil y Juvenil (1994), sus escritos no solo llegaron a creyentes: sus cuentos, reflexiones y cartas se volvieron parte de la cultura popular, enseñando valores con la calidez de quien habla como un vecino, como un hombre de tierra adentro . Miles de personas llegaron de todo el país para escucharlo, retirarse o simplemente compartir un momento desde este monasterio él nos enseñó que lo divino también se encuentra en la siembra, en la amistad y en la vida cotidiana
Falleció el 6 de junio de 2025 en la ciudad de Junín, a los 83 años, dejando un vacío inmenso, pero también una huella indeleble en nuestra identidad . Hoy al cumplirse un año, su voz sigue resonando en cada rincón del monasterio, en sus palabras que seguimos leyendo y en el corazón de todos los que aprendieron con él a ver a Dios también en las cosas simples y hermosas de la vida
