Después de meses de negociaciones, Sudamericana de Lácteos cambió oficialmente de manos y el empresario Pablo González firmó la compra de la compañía tras destrabarse el acuerdo con Atilra.
González explicó que ahora comenzará el proceso de reactivación de la planta de Díaz, mientras que la familia Servio aportó las garantías que permitieron cerrar la operación sin trasladar esa obligación al nuevo accionista.
La fábrica volvería a producir en aproximadamente una semana, mantendrá a todo el plantel y durante los primeros 90 días trabajará con una jornada equivalente al 75% de la habitual
